JOB.. cabal, apartado del mal,temeroso de Dios.
“No importa
cuán grande sea nuestro sufrimiento, al final nuestra vida en las manos de Dios
siempre será la mejor”
Cada una de las páginas del libro de Job
nos plantea la pregunta: ¿Por
qué a la gente buena le pasan cosas malas? Llevándonos a la conciencia
que nos dice que a los que hacen bien les va bien, y a los que hacen mal les va
mal; lo cual viene siendo tan incierto como creer que Dios es un Dios
castigador.
Más allá de lo que podemos ver o leer,
la enseñanza que nos deja el libro de Job es que: “No importa cuán grande sea
nuestro sufrimiento, al final nuestra vida en las manos de Dios siempre será la
mejor”. Este hermoso libro nos lleva a un conocimiento pleno de un Dios
de amor y propósito, que aún en medio de la aflicción, lava nuestras heridas y
seca nuestras lágrimas (Job 5:18); un Dios soberano y plenamente libre, que permite
circunstancias con designios únicos e inexplicables.
Dentro del libro, encontramos inmerso en
sus capítulos, la filosofía de los amigos de Job, donde se relata que: el sufrimiento es siempre el fruto del
pecado personal, en otras palabras, ¡El que la hace la paga!; y frente a
dicha filosofía, el libro nos enseña que la providencia de Dios es sumamente
misteriosa, y que la sabiduría y el poder de Dios son perfecciones que
trascienden la capacidad de toda inteligencia creada.
Job a lo largo del texto ha de reconocer
que, ante los misteriosos designios de Dios, no cabe otra actitud correcta más
que la de cerrar la boca,
inclinar la cabeza y adorar. En todo lo que sufrió vemos como ejemplo,
el saber soportar la aflicción, y nos muestra que no hay prosperidad que nos
ponga a salvo, mas la integridad y
rectitud moral nos preservarán y purificarán a través de la prueba. La humildad
caracterizaba su corazón, al ser capaz de reconocer que así como Dios le había
dado, también le podía quitar, que Dios era bendito en su soberanía y que por
más afán que pudiera llenar su alma, jamás saldría de este mundo con más de lo
que trajo.. es decir, nada.
Que Job fuese apartado del mal no
significaba que careciese eternamente de pecado (Job 9:20); más al respetar los
mandamientos de Dios, aspiraba a la perfección y era tan bueno como lo parecía,
ya que tenía un corazón sano. El temor de Dios que reinaba en su corazón era el
principio que regía toda su conducta, y así lo evidencia dicho libro (Job 27:
5b).
Cuando iniciamos la lectura del libro podemos
notar que el relato de piedad y de la prosperidad de Job precede toda la historia
de sus aflicciones, lo cual sucede para enseñarnos que no por ser piadosos
estamos a salvo de las comunes calamidades de la vida humana. Y mucho menos
defienden al hombre los bienes que pueda poseer…
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